jueves, 28 de febrero de 2019

Antecedentes: el Pragmatismo y la Gestalt


     Para el pragmatismo, corriente de pensamiento inaugurada por John Dewey, Charles S. Peirce y William James, resultan claves los conceptos de utilidad e interés: la realidad no se da fuera del sujeto, sino que se configura para él a partir de su interacción con ésta. El individuo, por tanto, define el mundo en función de su experiencia de éste, reforzando los aspectos y procesos que se demuestran útiles y relegando aquellos que no resultan equilibrados conforme a las expectativas y costes de realización.

     La Escuela de la Gestalt incide exactamente en el mismo punto: el de la necesidad de tener en cuenta el punto de vista del sujeto para comprender tanto a éste como a su definición del mundo.
     La Escuela de la Gestalt surge también en el primer cuarto del Siglo XX, de la mano de Max Wertheimer y Wilhelm Wundt, como movimiento de respuesta frente al conductismo mecanicista en Psicología. Para la Gestalt (literalmente, ‘configuración’ o ‘totalidad’) el estudio de la percepción de las formas es el punto de partida para la constitución de su leit motiv: el todo es más que la suma de sus partes.
     La importancia del sujeto y la concepción de la percepción como un proceso activo implican toda una serie de factores de incidencia en la percepción:
  • La motivación
  • El contexto
  • Las instrucciones previas
  • Las experiencias y expectativas asociadas
  • La emoción
  • La cultura
  • La singularidad individual


Catálogo de leyes perceptivas:

 a) Ley de la proximidad La proximidad entre elementos contribuye a la constitución de una forma
b) Ley de la semejanza La semejanza entre elementos contribuye a la constitución de una forma
c) Ley de la conclusión de figuras La percepción de la forma incluye la clausura o conclusión de figuras incompletas o inacabadas
d) Ley de la continuidad Las figuras dispuestas conforme a una línea recta o una curva abierta tienden a ser percibidas como parte de una misma forma 
e) Ley de la simetría Los elementos integrados conforme a una organización simétrica son percibidos como componentes de una misma forma
f) Ley de la pregnancia La percepción de la forma tiende a aislar aquellas composiciones más sencillas y esquemáticas, con mayor equilibrio y armonía.
g) Ley de la contraposición figura/fondo La selección del fondo determina la selección de la figura y a la inversa.
     La importancia de la Gestalt es decisiva en el plano conceptual: contribuyó a la atención creciente sobre los procesos individuales y su relación con el entorno social que desarrollaría la psicología social y el constructivismo; contribuyó también al refinamiento de las relaciones lógicas entre estructura y organización que desarrollaría la Teoría de los Sistemas Complejos; y, en suma, contribuyó a una revisión cuestionadora del mecanicismo no sólo de los procesos perceptivos, si no, por extensión, también de los procesos interpretativos.


EL INTERACCIONISMO SIMBÓLICO


     Resulta complicado hablar del Interaccionismo Simbólico (IS) como una teoría macro-sociológica, dado que la diversidad de autores adscritos al mismo ha producido varios cuerpos teóricos distinguibles por notables diferencias. En cierto sentido sería más coherente hablar del IS como una corriente de pensamiento, relacionada con la antropología, pero también con la psicología social, no excesivamente sistematizada, pero, sin embargo, enormemente influyente en el terreno de los estudios sobre medios.
Antecedentes: la Escuela de Chicago

     La Escuela de Chicago surge en la década de 1920 como una corriente de psicología social contraria a los presupuestos dominantes en el conductismo mecanicista (Watson), que planteaba una aproximación reduccionista, aislada y formalizante de los fenómenos psicosociales. El interés de la escuela de Chicago lo constituyen los procesos sociales que tienen lugar en la América del primer cuarto del siglo XX, cuando afluían a las ciudades norteamericanas comunidades de inmigrantes europeos y orientales de muy diversas culturas.

     Robert Ezra Park, uno de los fundadores de la Escuela de Chicago, concibe la ciudad como un “laboratorio social” donde resulta posible observar dinámicas de mestizaje, adaptación, conflicto e interacción grupal de una forma pragmática y concreta que no lograba la psicología conductista en sus laboratorios.
     Para la Escuela de Chicago los procesos sociales de comunicación ocupan un lugar central, en tanto son a la vez producto y fuente de la diversidad individual. En consecuencia, a propósito de los incipientes medios de masas, advertirán la dinámica de homologación identitaria como una amenaza de desestructuración de las relaciones interindividuales y, por extensión, de las instituciones democráticas.
Al centrar su atención en la relación individuo/comunidad, la Escuela de Chicago:
  •       Sienta las bases para la concepción de la cultura y el universo simbólico como nexo de articulación entre individuo y sociedad.
  •       Concede especial relevancia a los fenómenos comunicativos como forma dominante de interacción social.
  •     Anticipa algunas de las grandes cuestiones de las teorías sobre efectos de los medios de comunicación de masas (la de la comunidad como filtro de la influencia del medio). 


Las teorías macro-sociológicas


     
    
     La pregunta por la relación entre individuo y sociedad desencadena a partir del siglo XIX la necesidad de una descripción comprensiva de la sociedad como un todo articulado. Es, precisamente, en este contexto donde se configura el paradigma holista como forma originaria del pensamiento sociológico
     A esta necesidad responden las teorías macro-sociológicas que, como en el caso de Weber, Marx, Durkheim o Parsons, tratan de explicar la sociedad como un objeto de estudio diferenciado sobre la base de un amplio sistema teórico que, característicamente, se articula sobre un concepto o fenómeno central (la racionalidad instrumental, las relaciones de producción, la estructura normativa o la interdependencia funcional, por ejemplo).
     Decimos que resulta significativo por un doble motivo:
a) Porque las sociedades desarrolladas contemporáneas sólo son comprensibles desde el acceso a sus sistemas de comunicación
b) Porque el fenómeno comunicativo involucra simultáneamente la individualidad y la colectividad, la acción y la estructura, la intencionalidad y la aleatoriedad.
     Así, en adelante, prestaremos atención a tres modelos teóricos macrosociológicos que, de una forma u otra, articulan su comprensión de la sociedad sobre el fenómeno de la comunicación.



PARADIGMAS Y TEORÍAS MACRO-SOCIOLÓGICAS


1.1 Paradigmas del pensamiento sociológico
     La sociología surge como disciplina científica en el siglo XIX, cuando la complejidad de las sociedades europeas y norteamericana empezaba a hacer patente la problemática de lo social como objeto de estudio.
     La complejidad creciente de las sociedades del siglo XIX aparece marcada por una serie de líneas de transformación:
  • Pensamiento sobre lo humano y sobre lo social
  • La transformación económica
  • La transformación del orden político
  • Transformaciones tecnológicas
  • La transformación de la propia naturaleza de lo social con la aparición de la masa.
     Es posible determinar tres ejes correlacionados que traspasan todo el pensamiento sociológico, y sobre los que se articulan de un modo y otro, las formas del pensamiento sociológico.









     En consecuencia, el pensamiento sociológico se articula desde su origen sobre el eje individuo/colectividad entre los márgenes de:  
a) un individualismo metodológico de corte mecanicista, que configura el paradigma individualista
b) un holismo epistemológico de corte organicista que configura el paradigma holista.